Luna cogió la cajita, la abrió y miró el collar, luego la cerró y preguntó: —Supongo que lo has comprado para complacer a alguna amiga, no me gusta este modelo.
Le devolvió la cajita a su hermano.
—No me faltan joyas. Kevin me ha comprado muchísimas, ropa de mujer y tacones altos en los últimos dos días.
No le faltaba de nada.
Además, tenía dinero, y si tenía algo que realmente le gustaba, podía permitírselo aunque fuera carísimo.
La madre de Kevin también le había regalado muchas joyas preciosa