—Los veintitantos años de vida acomodada y rica que llevabas son un robo. En el futuro, serás pobre y vivirás peor que cerdos. ¡Lárgate de ahí y vete al campo!
—¡Cómo te atreves a menospreciar a Chloe, la verdadera palurda eres tú! ¡Qué asco!
Las tres odiaban tanto a Giselle que aprovecharon su caída para soltar burlas sobre ella.
Giselle se sentó y dijo con terquedad: —No me voy, tengo que esperar a que vuelva mamá para explicarle que no fue mi intención y que me tendieron una trampa. Si sé qui