Los parientes de Enrique eran unos aprovechados, y cada vez que venían de visitas se portaban como si fueran bandidos, intentando llevarse todo lo bueno de la casa.
Menos mal que a Sandra tampoco le gustaban los parientes de Enrique, y ellos no se atrevían a venir como invitados sin el permiso de Sandra.
Catalina se enfadaría muchísimo si tuviera que tratar con esas personas con frecuencia.
—Catalina, ¿tienes alguna forma de conseguir afrodisíacos?
Pensando en la actitud de Enrique y Giselle des