—No creas que soy una tonta que no entiende el amor.
Quiana no estaba satisfecha con lo que decía su hermano.
Ismael miró a Alejandro, luego a su insensible hermana, y no dijo nada más.
No, se había revelado el hecho de que Alejandro estaba poniendo a prueba a Quiana, pero Quiana no reaccionó nada.
—Ismael, cuando compitas con Alejandro, ten piedad.
Quiana le recordó a su hermano y cambió de tema.
Ismael respondió: —No te preocupes, lo haré.
Alejandro agradeció a Ismael.
Pronto llegaron al club.