Quiana dijo: —No creo que necesites un guardaespaldas en absoluto. Creo que aunque yo no hubiera intervenido para salvarte aquella noche, con tus habilidades, esos malos no habrían podido hacer nada contigo, y seguro que les habrías dado una gran paliza.
—Salí demasiado rápido, en cambio, tú no tuviste oportunidad de presentarte y yo perdí una oportunidad de apreciarte.
Alejandro se apresuró a explicar: —En realidad no soy tan fuerte como crees. Aquella noche había mucha gente, y yo no era rival