—Tú eres mi salvadora, me salvaste la vida. Este almuerzo eso no sería suficiente para agradecer tu gran favor. El favor de salvarme la vida es algo que no se puede pagar con simples comidas.
—¿Qué pasó con esos asaltantes? ¿Cuántos años les van a dar de cárcel?
Quiana cambió de tema abruptamente.
—Todos fueron detenidos. Todavía no sé cuántos años les darán la prisión, pero el delito de robo les costará varios años, como mínimo.
Alejandro era un maestro mintiendo sin pestañear.
Sus subordinados