Lucas respondió: —Si llega ese día, definitivamente te invitaré a mi boda y serás mi padrino. Asegúrate de tener tiempo libre.
Kevin se rio: —No te preocupes, asistiré por supuesto. Me temo que no podré ser tu padrino en esta vida, pero aún espero con ansias ser tu novio.
Al ver que Lucas estaba tan enfadada que no tenía nada que decir y parecía querer echarlo, Kevin salió con una sonrisa.
El viaje de Kevin esta noche no fue en vano. Había confirmado que su abuela no le mintió: Lucas era realmen