Capítulo 1532
Isabela estaba un poco descontenta.

Callum tomó una respiración profunda varias veces, moderó su tono y dijo: —Dame la punta de tu muleta. Te llevaré para que no tropices con nadie más.

Había mucha gente en el banquete.

Isabela no podía ver y fácilmente podría chocar con otros.

—Señor Callum...

—¡Llámame Callum!

Isabela frunció el ceño nuevamente y dijo: —Dime la ruta, puedo ir sola.

—Contaré hasta tres. ¡Si no me das la punta de la muleta, te sostendré allá!

Isabela se quedó sin palabras.

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