—Pensaba que si quieres quedarte aquí unos días para escapar de Callum York, le diría a mi novia que coja un avión y venga mañana para acompañarte.
Era un hombre y, pasara lo que pasara, siempre le resultaba inconveniente cuidar de Isabela.
Además, como había decidido protegerla durante el resto de su vida, como un hermano, tendría que mantener una distancia segura con ella, y la ayudaría de todo corazón en lo referente a los asuntos de la compañía.
Después de todo, ella todavía estaba ciega.
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