La risa que era peor que un llanto divirtió a Lucía.
—¿Por qué tienes esa mirada?
—Porque... —Polo dijo en voz baja—. Tú sufres y yo sufro.
Lucía sonrió y dijo en voz baja: —Tonto.
Polo le acarició el pelo empapado en sudor y le dio un suave beso en la frente.
...
Fuera de la sala de partos, los mayores llevaban mucho tiempo esperando ansiosos.
De vez en cuando, Ánsar se asomaba a la puerta del paritorio para echar un vistazo, aunque no había ningún hueco en la puerta.
Ana estaba inquieta. Había