"Hola, guapo, ¿todavía estás por aquí?"
Catalina se envolvía en un elegante abrigo de piel morado, con destellos plateados que hacían brillar su vestido de tirantes a juego por debajo. Todo ello la hacía resplandecer con un brillo deslumbrante.
Juan alzó su copa y asintió cortésmente con una suave sonrisa en su rostro.
Catalina lo miró de pies a cabeza y de repente soltó una risa franca.
Juan se desconcertó, "¿Qué pasa?"
"No es nada, no es nada..." Catalina calmó sus emociones por un momento, "s