"Mamá..." Después de un momento, Lucía llamó débilmente, observando cautelosamente el rostro de su madre. "¿Estás bien? Quiero decir, ¿no te pasa nada?"
Ana estaba llena de ira: "¡Hmm, estoy bien!" dijo mientras tomaba la manzana que acababa de pelar y la clavaba con un cuchillo, con gran determinación.
Lucía guardó silencio.
En su mente, su madre siempre fue una mujer suave y delicada, excepto durante el tiempo en que estuvo enferma.
Pero en ese momento, su mente no estaba clara y explotaba sin