La cara de Lucía se puso blanca y se apresuró a levantarle la camiseta para comprobar la herida.
Tenía una clara huella de zapato en la cintura.
—¡Está todo rojo! —Se lo frotó con ganas y se giró para mirar a Lynn.
—Lynn, ¡mira! ¡Teo le ha pateado así!
Teo nunca esperó que Lynn, que hacía un momento le estaba mostrando su afecto, le mirara como si fuera otra persona en un rato después.
—Sí, ¡por qué eres tan descuidado!
—Lynn —Teo tenía una mirada inocente—, no me ayudaste...
—¿Ayudarte con qué?