—Tú... eres...
Fue como si un rayo sorprendente atravesara el cielo.
La mente de Lucía quedó en blanco al instante, como si le hubiera caído encima ese rayo.
El vagabundo pareció darse cuenta de algo. Le echó una mirada, emitió un gemido, sacudió la cabeza con fuerza y huyó como si estuviera escapando por su vida, llevando consigo un montón de basura.
Lucía corrió unos pasos tras él, pero no pudo alcanzarlo. Con la carita pálida, jadeaba con fuerza.
Ese rostro...
¡Era prácticamente idéntico al d