Firme aquí No creía haber escuchado bien, era imposible que estuviese refiriéndose a ella. Tal vez solo confundió nombres o se trataba de un ensayo de las palabras a utilizar cuando estuviera frente a la mujer correcta.
No obstante, al ver sus ojos marrones penetrantes, fijos y atentos en cada uno de sus movimientos y expresiones, tenía la leve sospecha que sí se trataba de ella. Intentó respirar, pero parecía imposible, sus pulmones se hallaban prisioneros contra las costillas, impidiendo que