Capítulo 97: Las sospechas del CEO.
La mujer pelirroja sostenía el tenedor con aburrimiento, mientras veía el amplio salón comedor, sintiéndose sola.
—Siempre está ocupado… Si no quiere pasar tiempo conmigo, que me lo diga… —se quejaba Emily, haciendo un puchero mientras llevaba el tenedor a sus labios.
La mujer llevó su otra mano a su vientre ligeramente abultado, una sonrisita curvó sus labios.
"Bueno… ¡Qué importa Fran! ¡Estoy muy emocionada!, mañana iremos al médico y… ¡Sabremos el sexo del bebé!"
Las mejillas de Emi