Capítulo 98: El accidente.
Dentro del coche de Abril Phillips, la atmósfera era de pura desesperación.
La carretera, parecía un laberinto de luces parpadeantes que la desorientaban. El sonido de los motores rugía a su alrededor, pero para Abril, todo era un eco distante.
—¡No puedo! —gritó la mujer, su voz llena de terror mientras luchaba por mantener el control del volante.
Sus manos temblaban, y el sudor recorría su frente. Sentía que el coche se deslizaba, como si tuviera vida propia, desobedeciendo sus órdenes.