MAYO
Estaba a punto de reservar una cita en la peluquería. ¿A quién engañaba? Había tenido la oportunidad desde hacía muchísimo tiempo, desde que Edmond se fue, pero a medida que pasaban los minutos, me di cuenta de que incluso la tarea más fácil de la lista me parecía imposible. Era solo el color, me dije. ¿Por qué me costaba tanto seguir adelante? ¿Odiaba el cambio? No. Sí. No estaba segura. Solo sabía que me dolía la cabeza y que no iba a ir a ningún lado hasta que el dolor desapareciera. Un