MAYO
Cuando pedir comida a domicilio se convierte en rutina, cocinar se vuelve un juego de matemáticas. Me quedé en la cocina, rodeada de ollas, sartenes e ingredientes. No. Era peor que matemáticas. Respiré hondo y me armé de valor para empezar a cocinar. Era la primera vez que intentaba preparar una comida de verdad y, sinceramente, ni siquiera sabía por qué lo hacía. ¿Para recuperar una sensación de control? ¿De poder? No lo sabía. Lo que sí sabía era que la idea de cocinar algo me había obs