Delfina hablaba con su mamá acerca de la llegada de su hermano, la habitación de los recién casados estaba ubicado en el segundo piso de la mansión con un gran ventanal hacía el jardín y un balcón de donde colgaban hermosas flores que el jardinero trataba de cuidar con sumo cuidado a pedido de Amelia. Ahora se había esmerado mucho más, había quedado hermosamente arreglado, las flores, las macetas, todo lucía con gran esplendor. Los muebles de la habitación eran completamente nuevos, y con un