Antonella bajo de su cuarto lentamente, tomándose su tiempo, ella también estaba un poco nerviosa, estaba hermosa y ella lo sabía, parecía una princesa, pero n poseía trono. Según ella si lo tenía. Su madre la vio bajar y una ola de celos la invadió, pero tenía que reconocer que su hija estaba hermosa, así que se lo hizo saber
- ¡Estás guapísima que tengas una buena noche! -exclamó. Antonella la observó y pensó que de verdad debería estar muy bella en cuanto su madre se lo decía, no era c