Santiago caminaba hacia el backstage, escoltado por varios guardaespaldas. Su silueta, en un elegante traje negro, se veía imponente.
Aitana solo alcanzó a ver su espalda, pero eso fue suficiente para que su corazón latiera con fuerza.
Recordando las lecciones del pasado, se esforzó por controlar su impulso de seguirlo. Se dijo a sí misma que después de ganar el campeonato, sería el momento perfecto para presentarse ante él.
Quería dejarle una impresión inolvidable a señor Mendoza.
Absorta en su