Al oír esa pregunta, Álvaro abrió los ojos bruscamente.
Valentina, sorprendida por su repentino movimiento, salió corriendo del camerino.
Apenas se había ido, la asistente que había traído a Valentina por error llevó a otra mujer, vestida igual que Valentina, al mismo lugar.
La asistente, claramente angustiada, se disculpó.
—Lo siento, señor, confundí a esa mujer con la señorita Salazar.
Álvaro echó un vistazo a Nayeli, recordando a la mujer que se acababa de ir.
Ambas llevaban una máscara negra