—¿Entonces vamos a probarlo? —Silvana respondió con entusiasmo, mientras las dos charlaban sobre los platillos del restaurante y se alejaban poco a poco.
Diego y Alonso, quienes se miraban con desagrado, perdieron el interés en quedarse atrás y, sin decir una palabra, se dieron la vuelta y siguieron a Valentina y Silvana.
—Yo también tengo hambre, iré con ustedes a probarlo. —dijo Diego con una sonrisa en el rostro.
—Valen, ese restaurante es de un amigo mío. En un momento, le pediré que veng