—Qué lástima… —murmuró Valentina, sin darse cuenta de que había hablado en voz alta.
Alba se quedó perpleja por un momento, y luego se burló:
—¿Lástima? Señorita Lancaster, no creo que entiendas su valor. ¿Cómo puedes decir que es una lástima?
Alba echó un vistazo al vestido que Valentina estaba mirando. Aunque estaba en un rincón de la pared, seguía siendo extremadamente valioso. ¿Cómo podía Valentina decir que era una lástima?
—Señorita Moreno, ¿no sabe que Valen además de diseñar joyas, tambi