Silvana se quedó perpleja. Su relación con Diego no era solo profesional; ella también había sido su amante más cercana. Pero eso había quedado en el pasado, y ahora solo era su asistente.
—Parece que has olvidado nuestro acuerdo —respondió Silvana con una sonrisa.
El brazo de Diego se quedó en el aire, sus ojos se entrecerraron ligeramente.
—Nuestro acuerdo… —murmuró.
Silvana lo interrumpió con una sonrisa profesional.
—Descansa bien, jefe. Iré a ver a Valen; bebió bastante y quiero asegurarme