Una punzada de dolor recorrió la nariz de Valentina.
Santiago se giró, preocupado por verificar si estaba bien, pero Valentina, agarrando su muñeca, lo miraba con ojos suplicantes.
—¿Qué sorpresa? —preguntó con ansias.
Santiago suspiró aliviado. «Aún recuerda eso, parece que no está tan mal», pensó.
—Cuando entres a la final, te lo diré —dijo Santiago antes de girarse y entrar a su dormitorio.
Santiago pensó que aceptar la invitación de Lucía como jurado no había sido una mala idea después de to