Sin embargo, los sentimientos de Valentina eran totalmente opuestos a los de Santiago.
Cada vez que él avanzaba, ella retrocedía, manteniendo siempre una mirada cautelosa y analítica.
—La fiesta de esa noche se llevó a cabo en un lugar de la familia Mendoza, ¿cierto? —preguntó Valentina.
—Sí —respondió Santiago, algo confundido, pero rápidamente su sonrisa se tornó más complaciente—. ¿Te gustó ese lugar? Si te gustó…
—¡No me gusta! —Valentina lo interrumpió de nuevo, elevando la voz.
Esta vez, l