Al ver a don Raúl solo, Valentina se acercó de inmediato para empujar su silla de ruedas.
—¿Cómo llegó aquí? ¿También vino a tomar aire? —empezó a buscar temas de conversación.
Don Raúl, sin rodeos, le dijo.
—Vine a buscarte.
¿A buscarla?
—¿Hay algo que necesitaba de mí? —preguntó Valentina, intentando sondear.
Qué coincidencia que ella también necesitaba hablar con él. Planeaba primero atender lo que don Raúl quería de ella, para luego hablar sobre renunciar a su puesto de directora de diseño.