Valentina se enfrentó a la mirada preocupada de Santiago con un intento de tranquilizarlo.
—Estoy bien.
Aunque intentó mostrarse serena, el breve dolor en su pecho dejó una sombra de inquietud que no pudo disimular completamente. Santiago, notando su expresión sombría, cubrió con su mano la de ella, brindándole seguridad.
—Estoy aquí contigo —le aseguró, prometiendo protegerla de cualquier peligro.
Avanzaron hacia el gran salón principal, pero su presencia no pasó desapercibida. Diego, observánd