Bajo esa mirada inquisitiva, Lucía se encontró sin argumentos.
Cuando Alonso se acercó, Lucía decidió que era momento de retirarse, forzando una sonrisa y alejándose. Valentina soltó un resoplido, liberando la tensión acumulada, y luego escuchó la risa baja de un hombre detrás de ella. Al voltear, se encontró con Alonso, impecable en su traje, su mirada y su sonrisa rebosantes de sinceridad.
—Lo siento, Alonso, no te avisé que vendría hoy.
Valentina se sentía un poco culpable, ya que Alonso no l