—Citlali, no dejaré que Aitana sufra ningún desagravio, lo que debería haber sido para ti, será para Aitana.
Las implicaciones en sus palabras casi hicieron que Aitana gritara de emoción.
Pero se contuvo.
Sabía que el punto débil de Don Raúl era Estrella, y ese punto débil podría considerarse como su demonio personal.
Siempre que pudiera provocar la culpa en Don Raúl, él compensaría sin medida.
Aitana secó unas cuantas lágrimas, mirando a Don Raúl con curiosidad.
—Abuelo, ¿qué me vas a dar?
Los