Valentina se preparó para un enfrentamiento, pero se sorprendió cuando otro sonido interrumpió la tensión:
—¡Alto! —La voz provenía de la mujer que la había acompañado anteriormente.
La persona que la había llamado para llevarla se había referido a ella como «señorita Valenzuela». Lucía se acercó, mirando desaprobatoriamente a los guardias de seguridad, quienes inmediatamente retrocedieron, llenos de temor.
Pero Alexia, viendo llegar a su respaldo, se sintió aún más confiada.
—Señorita Valenzuel