Federico, notando su disgusto, se apresuró a explicar:
—Señorita Aitana, no te ofendas, don ha estado confundido últimamente, olvidando que Valen ya no está en casa.
Aitana, dándose cuenta de que había revelado sus verdaderos sentimientos, recuperó rápidamente su apariencia inocente y amable.
—Lo entiendo, abuelo extraña a Valen, es natural. Yo también deseo que Valen vuelva a visitarlo, pero…
Suspiró, dando a entender para los demás que Valentina era la desconsiderada.
Federico también suspiró,