Aitana nunca tuvo buenas intenciones hacia Valentina. Sin embargo, era la nieta favorita de don Raúl. Recordando las dificultades recientes de Valentina, Alonso habló con un tono grave.
—Valen, lo siento...
Esta disculpa sorprendió a Valentina.
—¿Por qué dices eso, Alonso? Debería agradecerte, me has ayudado dos veces. Pero, Alonso, no quiero causarte problemas. Con lo de los socios, me las arreglaré.
Ella comprendía demasiado bien las dificultades de Alonso. Don Raúl lo había criado desde peque