Valentina dispersó los pensamientos que nublaban su mente y, tras aplicarse medicina en el baño, sintió una opresión en el corazón. Justo cuando iba a salir de la habitación para despejarse, al abrir la puerta, se topó con la imponente figura de un hombre. ¿Su esposo? Aún vestía la ropa de la noche anterior, su cabello desordenado, y por su barba descuidada, parecía que no había dormido en toda la noche.
Por un instante, Valentina pensó que estaba viendo mal, hasta que escuchó su voz:
—Valentina