En el breve instante que pasó, el crucero ya había dejado el puerto.
—¿Qué hacemos? —Lucía miró con ojos llenos de disculpa—. Quería traerte aquí para distraerte un poco, pero nunca imaginé que ellos actuarían así. En la universidad no eran de esta manera...
—Valen, espera, voy a hacer que regresen el crucero.
Lucía se apresuró a regresar, y minutos después, volvió con una expresión de disculpa, tomando la mano de Valentina:
—Valen, el crucero tiene un sistema de piloto automático activado y no