Aitana escuchaba esas voces que le resultaban tan molestas. Sin darse cuenta, había apretado los puños con fuerza. ¿Cómo podía ser Valentina? ¿Por qué tenía que ser ella? A lo lejos, Noah también miraba a Valentina, incrédulo. Hubiera preferido que fuera cualquiera menos Valentina, pero don Raúl parecía tenerle un aprecio especial.
«Esa Valentina realmente tiene algo especial», pensó doña Lucinda, sorprendida de que la nueva nieta reconocida por don Raúl fuera Valentina. Valentina había consegui