Valentina miró confundida su teléfono tras colgar.
«¿Qué urgencia podría tener el señor Valenzuela para cancelar de esta manera?», pensó.
Mientras tanto, Santiago se dirigía a la entrada para calzarse, listo para salir. Al ver el semblante de Valentina, comprendió que Alonso no llegaría.
—¿No viene? —preguntó Santiago, disimulando su decepción—. Qué lástima, tenía ganas de conocerlo.
Valentina, con la mirada baja, confirmó:
—Algo urgente le surgió, no podrá venir.
Santiago suspiró, observando la