Sin embargo, por suerte, Karla no parecía encontrar a Ana grosera, su rostro todavía irradiaba una sonrisa.
La razón por la que Karla no reaccionaba era simplemente porque también estaba observando a Ana.
Contrario a lo que imaginaba, Ana no parecía una paciente incurable y gravemente enferma, sino todo lo contrario: lucía radiante y con un buen color de piel, incluso rosada, evidenciando una salud robusta.
Esto dejó a Karla sumida en la confusión. ¿Sería posible que Ana ya se hubiera curado?