159. También podría matarlo.
— Encantada señora D’Alturi — dijo la chica extendiendo la mano y estrechándosela a la mujer.
—Mucho gusto, Claire, no sé si lo sepas, pero tu madre y yo éramos buenas amigas en el pasado
Geraldine no podía hacerle ningún desaire a al joven, de por sí le había dolido mucho el haber perdido la amistad de su querida amiga y madre de la joven, no soportaría que su hija, quien se parecía mucho a su madre, también la odiara
Claire aún recordaba, como de comentado, había estado eso en su casa, el esc