30.
NARRA FEDE
Me duelen los huesos y, en definitiva, mi entrepierna. Sin embargo, es una sensación que me hace sonreír porque sé a qué se debe: a los tremendos polvazos que tuve con mi novio.
Aún no puedo creer que esto esté pasando entre Sebas y yo. Cuando lo vi la primera vez, admito que babeé mentalmente por lo guapo que era y cuando abrió su bocota solo para amenazarme fue… excitante.
Sin embargo, me había hecho la idea de que nada iba a surgir entre nosotros y entonces él empezó con sus bromi