54. Deseo y desesperación
Nuria
Caminaba de un lado a otro, con el violín mutilado entre mis brazos, como si, de alguna manera, eso pudiera evitar que me cayera. La madera estaba arañada, las cuerdas cortadas, el sonido... muerto. Era como sostener un pedazo de mi alma deshecha.
Jenna hablaba, mostraba vestidos, agitaba perchas, hacía todo lo posible por distraerme.
Pero yo no podía escuchar nada más que mi propia furia.
Quería desahogarme llorando. Dejarme caer al suelo, sollozar hasta que no quedara nada. Pero no.
No