402. Un milagro
Kiara
Me dolía la cabeza.
Todo me dolía.
El sonido amortiguado de la música me parecía tan lejano ahora.
Fue entonces cuando sentí que algo me jalaba del brazo, arrastrando mi cuerpo flácido por el suelo frío.
Gemí débilmente, tratando de entender dónde estaba, qué estaba pasando.
La luz del patio me golpeó en los ojos.
"Miren quién se despertó...".
La voz baja, viscosa, muy cerca de mi oído.
Los escalofríos recorrieron mi columna.
"Tarik...", susurré, tratando de debatir. Pero mis miembros pesaban como plomo, aún lentos por ese maldito gas.
Él se rio, su boca prácticamente tocando mi piel.
"Shhh... cálmate. No quiero lastimarte más de lo necesario".
"Vete... a la mierda".
Mi tono salió rasposo, sin fuerza.
Él soltó una carcajada corta, cruel, y continuó arrastrándome hasta que me soltó de cualquier manera en el suelo.
Rodé hacia un lado, tosiendo, y fue entonces cuando vi a Juliana y Melina caídas, inconscientes, tiradas como muñecas viejas en el patio.
Sentí que mi pecho se comprimí