388. Si los consejos fueran buenos
Jason
El sol ya estaba subiendo con más fuerza, quemando el campo de entrenamiento.
Me había quitado la camisa para no mancharla más y, a decir verdad, para ver si el fuego en mi pecho por culpa de Kiara me daba un respiro.
Spoiler: no lo hizo.
Mike y Pierre entrenaban conmigo, cada uno sudando más que el otro.
Pierre estaba más jadeante que un jabalí, pero aún no dejaba de hablar:
"¿Entonces se lo pediste de verdad? ¿Al Supremo? ¿Así de la nada?".
Rodé los ojos.
"No fue de la nada. Ya quería e