388. Si los consejos fueran buenos
Jason
El sol ya estaba subiendo con más fuerza, quemando el campo de entrenamiento.
Me había quitado la camisa para no mancharla más y, a decir verdad, para ver si el fuego en mi pecho por culpa de Kiara me daba un respiro.
Spoiler: no lo hizo.
Mike y Pierre entrenaban conmigo, cada uno sudando más que el otro.
Pierre estaba más jadeante que un jabalí, pero aún no dejaba de hablar:
"¿Entonces se lo pediste de verdad? ¿Al Supremo? ¿Así de la nada?".
Rodé los ojos.
"No fue de la nada. Ya quería esto desde hace tiempo. Kiara prefería esperar, planear mejor. Pero sin el Kaltheris, no hay forma de esconder el olor. Y la verdad es que no podemos estar separados. Así que lo haremos de la manera correcta. No voy a fingir castidad por meses. No puedo. Ella es mía. Somos destinados. Y para mí... eso es suficiente".
Mike soltó una risita ahogada.
Pierre sacudió la cabeza, indignado:
"Te lo juro, Jason, tienes un problema. ¿No intentó matarte?".
"En realidad, sí intentó. Después me bendijo. Larga