36. Sangre en el salón del evento
Nuria
Yo lo observé.
A Stefanos.
El lobo que caminaba por el salón como si cargara el peso de todos los secretos del mundo en sus hombros anchos y tensos. El Alfa que, pocas horas atrás, me había levantado del suelo con promesas veladas y ojos ardientes.
Y ahora…
Me ignoraba.
Después de anunciar que yo tocaría en la recepción, siguió hablando con la ama de llaves, repasando órdenes, señalando detalles como si yo no estuviera allí. Como si nada hubiera pasado. Como si no fuera más que una criada