274. Defiendo lo que es mío
Jason
El flash cortó el ambiente como una cuchilla.
Me levanté al instante, la silla arrastrándose con violencia contra el elegante suelo.
Mis ojos localizaron al intruso en un abrir y cerrar de ojos. Un lobo. Camuflado entre los clientes. Con una cámara aún en las manos y la sonrisa cínica de quien creía haber conseguido la imagen del año.
Pero él no contaba con la furia de un lobo que, incluso sin entender, ya consideraba a esa hembra... suya.
Avancé.
Él intentó retroceder, pero yo fui más rá