Alaya Montenegro
Salí de casa con una sonrisa y muy animada después de un sexo delicioso de buenos días y un desayuno delicioso de Claudia.
—Buenos días Sra Montenegro —Me saludo el chófer mientras me abría la puerta de la camioneta negra blindada.
Si sabía reconocer los carros blindados.
—Buenos días — Le saludé de regreso mientras me subía a la camioneta, me hubiese encantado salir hoy en mi auto e ir por mi amiga como alguien normal en cambio aquí estoy sintiéndome como esas niñas millonaria