Mundo ficciónIniciar sesiónLos árboles duende pululaban en aquel rincón apartado... Sobre el suelo había una alfombra de hojas azules que olían a podrido. Elias se detuvo frente a un enorme árbol duende de tronco oscuro, sus ramas angulosas se exhibían, desnudas. Sacó su cuchillo de oxidiana e hizo una talla. A lo largo del trayecto había dejado ogham en los árboles mientras avanzaban al sur, a Pozo Obscuro.
Los árboles duende eran muy curiosos a la vista: eran de madera oscura, sus ramas de retorcían donde llega