Una semana más. Alejandro se había obsesionado con buscar gente, creo que era la única manera en la que él se sentía útil, no se conformaba con ser nuestro pilar fuerte. Eros lloraba cuando estaba con él, no lo hacía ante mí para no preocuparme, él cree que me lo puede ocultar, yo solo lo dejo.
Todos los días le ponían una dosis suave y una vez a la semana le ponen una muy fuerte, que era la que lo dejaba por completo descompensado. Hoy no lo había visto, vacunaron a Angélica y la niña tenía ma